
Sin prisa pero sin pausa, piano piano, take it easy, pokito a poko voy entendiendo… Pues sí, la tortuga representa todas estas expresiones y muchísimas más, tantas que podría estar escribiéndolas hasta Año Nuevo jejeje. Bueno, entonces, ¿por qué he seleccionado a la tortuga como el nuevo animal de la semana? Esa es la gran duda que muchos os estaréis preguntado. Pues la he seleccionando porque representa perfectamente todo lo que hemos dado esta semana. Ahora explico el porqué.
La tortuga es paciente, pasito a pasito va caminando, come despacito, tranquila y sin estrés. No se desespera, sabe que el camino es largo y no pasa nada por ir despacio, sabe que la meta tarde o temprano se alcanzará. La educación es igual. Nosotros, los docentes, debemos tener paciencia a la hora de iniciar nuestros proyectos y un claro ejemplo lo hemos visto con las Escuelas Aceleradas en el módulo de experiencias. Efectivamente, los proyectos no pueden dar resultados de la noche a la mañana, y eso es algo que el ser humano ha olvidado por completo.
Vivimos en la era del resultadismo, del quiero todo ya y al instante, del YA y el AHORA . ¡Pacieeeeencia! Ese atributo es la clave, la paciencia, y la tortuga bien lo sabe. Con esta virtud la educación puede lograr sus retos, iniciar una nueva andadura hacia una escuela más democrática, más actual y en donde todos los que participan se sientan especialmente satisfechos con la labor que tienen.
Pero esta virtud de este encantador reptil no solo se aplica a la hora de iniciar un proyecto nuevo como el de Escuelas Aceleradas, sino que también es extrapolable a la hora de diseñar y desarrollar un proyecto con otras personas, como por ejemplo un cuestionario, ¿por qué no? ¿por qué no escuchar a los demás y tener paciencia? Sí, en eso estuve pensando cuando estábamos realizando las preguntas de nuestro cuestionario. Gracias a mis compañeras y compañero de grupo me he dado cuenta que la paciencia es una virtud que deberíamos tener todas las personas, si realmente queremos llevar a cabo buenos proyectos a largo plazo.
No solo la virtud me ha servido a la hora de compenetrarme con mi grupo, el ESCUCHAR fue fundamental. La verdad es que me he enriquecido muchísimo con las ideas y conocimientos que me han ido aportando mi grupo a lo largo pero intenso desarrollo del cuestionado.
También me gustaría destacar que la tortuga es un animal lento que va a su ritmo. Esto me hace recordar la moraleja del conejo y la tortuga. El conejo se solía burlar de la tortuga por ser lenta y un día le retó a una carrera. ¿Sabéis quién ganó al final? Pues a pesar de que el conejo era más rápido, ganó la tortuga. ¿Y sabéis muy bien por qué? Porque la tortuga era constante y el conejo era díscolo y vago, por eso perdió. Pues sí, la tortuga refleja un ritmo de aprendizaje distinto, más pausado pero continuo. Simboliza lo que para mí es un ritmo de aprendizaje más lento pero a la vez igual de enriquecedor que el de los demás. ¿Y con esto a qué me vengo a referir? Pues cuando veíamos los globos caer a distintas velocidades, describiendo distintas trayectorias en el vuelo, siendo golpeados de diversas formas, etc. me recuerda un poco a que todo el mundo tenemos un aprendizaje distinto pero que, integrándose todos puede ser un aprendizaje muy enriquecedor para todos y todas.
Y ya por último me gustaría destacar que yo creo que las personas son como las tortugas. Sí, digo esto porque creo que también tenemos un caparazón donde nos escondemos ante cualquier peligro, amenaza, miedos, etc. Dicho esto, el caparazón representa la intimidad de las personas y ahí ocultamos nuestros deseos, miedos e incluso inquietudes.
Pero aparte de esta metáfora, me gustaría realizar otra, y es que pienso que los docentes y sus aulas son iguales que las tortugas. Los docentes cierran sus puertas y no dejan entrar a nadie en su aula, se esconden en su caparazón y muchas de las buenas e innovadoras ideas que practican en clase podrían ser muy enriquecedoras para el resto de los compañeros/as. Solo las comparten en privado, en un círculo muy pequeño de allegados cuando podrían hacer públicas sus experiencias ya que, según mi punto de vista, podrían enriquecernos todos/as mutuamente y lograr que la calidad de la educación en nuestras escuelas incrementara considerablemente.
Las vueltas que da la vida… durante esta semana he tenido algunos problemas con la pecera de mi tortuga y veo que realmente estos bichejos nos pueden decir muy mucho, que incluso compartimos algunas similitudes.
Finalmente en educación a mí me gustaría ser una tortuguita sin caparazón, pero hay veces que cuando hago algo nuevo o propongo una nueva actividad para el alumnado, el resto de mis compañeros de docencia de la escuela me atacan y recriminan mi actitud. Desgraciadamente lo único que puedo hacer en esas situaciones es esconderme, esperar a que aparezca alguien que comparta mis inquietudes y en privado, enseñarle todas mis buenas prácticas educativas, haciendo que vuelva a ilusionarme nuevamente por la educación, como un crío con un juguete nuevo. Ojalá algún día nos quitemos nuestros caparazones porque eso significaría que todos y todas veríamos con buenos ojos el compartir nuestras experiencias innovadoras y estaríamos deseosos por APRENDERLAS y aplicarlas con nuestro alumnado.
¡Gracias tortuga!