Estamos tan acostumbrados a la versión de la escuela tradicional y academicista. Esa según la cual la verdad, los aprendizajes relevantes, están en los libros y nada más, que olvidamos que como realmente aprendemos es viviendo...
Es en contextos reales de inteacción, cuando se tocan los elementos presentes en la realidad, como desarrollamos procesos de indagación, reflexión, construimos conocimientos y somos capaces de inducir teorías que estructuren esas vivencias.
Cuando investigamos desarrollamos el sentído crítico y reflexivo, diseñamos nuestra propia acción pero también, desarrollamos la autonomía, aprendemos a respetar distintos puntos de vista, a observar las cosas desde diferentes prismas, desarrollamos habilidades, generamos hábitos de observación, cuallidades como la paciencia......
Cuando los niños descubren, hacen ciencia, esos descubrimientos cobran sentido, le dotan de valor personal y por tanto de significado para la persona.
Ante esto me pregunto: ¿puede un libro de texto hacer todo esto?