La barriada marginal de los Asperones tiene un colegio temporal en el que un pequeño grupo de docentes trabaja día a día para educar a un alumnado ecluídos socialmente. Patxi, director del María de la O, nos acogió gustosamente en su centro educativo. Era pequeño, inseguro al entrar (por el barrio...) y acogedor. La gran labor de un equipo docente concienciado por los graves problemas sociales de los Asperones es digna de admiración.
Entre las prisas y que llegamos tarde, Patxi nos ofreció una media hora magistral de exposición en donde nos habló sobre la importancia de la educación, del esfuerzo de llevar a cabo un proyecto, de la exclusión social y la atención hacia esta, entre otros aspectos. Todo ello estuvo mezclado con bromas, cuentos, símiles, etc y una magistral ponencia de las que a mí personalmente me encantan: rápida y al grano. ¡Este tío es una maravilla!
Vimos cómo trabajan las matemáticas y la lengua. Los docentes se abrieron para hacernos ver cómo enseñan a este alumnado tan complicado las áreas instrumentales donde podemos destacar la gran innovación que supone el utilizar unas matemáticas mucho más "táctiles", es decir, que se puedan manipular y se vean mejor y también donde la lengua se trabaja a partir del contexto social del alumnado, donde los sonidos de las vocales se representaban con onomatopeyas que se producían por el barrio.
El trabajo por proyectos también estaba presente y versaba sobre la geografía y la situación del alumnado actualmente. Todo ello se llevaba a cabo a través del diseño de las cajas de cada sector (país, mundo, espacio, comunidad autónoma, barrio...), las cuales las hacía cada clase y las intercambiaba con el resto de clases.
No quiero entrar en muchos detalles puesto que me gustaría realizar una pequeña valoración de lo vivido. Sinceramente uno cuando ve a personas tan implicadas en estos contextos tan difíciles se da cuenta de lo complejo y lo sacrificado que es esta profesión. En ella no basta tener grandes conocimientos pedagógicos, ni tampoco tener unas magníficas habilidades sociales o artística, también hace falta tener vocación y amor por lo que uno hace. Esto último es muy significativo pues en ello radica el esfuerzo para mejorar la situación. Es como decía Patxi: ellos piensan que la planta no crecen porque están todo el día mirándola, pero realmente sí crece y ya las niñas y los niños que salen del centro saben leer; un pequeño pasito que antes no se había conseguido: la piedra de Sísifo en este centro cae, pero no retorna al mismo punto sino que cada vez se queda más cerca de la cima.
El proceso de la educación es complejo, lento y a largo plazo. No podemos pedir exigencias ni resultados a corto plazo porque la educación es como cuidar a un árbol donde el crecimiento de este es lento y muy a largo plazo.