El docente responsable de la educación
Aunque sé que esto es una breve reflexión, sé que no debería ir aquí. También reconozco que no es información que amplíe lo que estamos dando en clase. Sí, sé que esto a lo mejor no tendría que escribirlo, pero es que siento en mi interior algo que me grita que lo haga, y que lo haga YA.
Ayer se me rompieron varios esquemas. No sé, es algo tan difícil de explicar que no sé por dónde empezar. Kiko comentó aspectos muy interesantes sobre la importancia de la educación y el papel que ejerce el docente en ella, siendo el experto de la misma. Mientras escuchaba sus reflexiones, los muros que yo había construido en base a la educación iban siendo derribados lentamente hasta quedarme con una minúscula barrera en la cual ni un enano podría ocultarse.
Sí, esta destrucción o explotación de mis esquemas mentales fue alimentada en base a la conversación que tuve con Kiko posteriormente.
Ambos intercambiamos ideas sobre el papel de la sociedad y el docente en la educación, en donde yo siempre tuve la opinión de que todos somos responsables de la educación que reciben los críos y crías, es decir, tenemos que actuar consecuentemente (servir de modelo) y la familia y la escuela aún más. Con esto quiero explicar que para mí la educación de los niños y niñas depende de esa relación familia-maestro. Pero Kiko se encargó de destruir parcialmente esta idea, complementarla y dejarme reflexionando de camino a casa.
Mientras esquivaba bordillos y baches, vi aquello que me contó Kiko como una luz. Me hizo ver que la clave de la educación es el experto, y que esos expertos SOMOS NOSOTROS. Madre mía, la verdad es que cada día veo que esta profesión requiere de un grado de madurez y de responsabilidad que no sé si estoy preparado para ello. Efectivamente, en el Máster me estoy dando cuenta de que por mí haría 3 veces la carrera de Magisterio, 2 veces la de Pedagogía y 2 veces el Máster. Tengo la sensación de que no sé nada, que cuanto más vivo la educación y más leo sobre ésta, menos sé.
La ostia put*a, cuando salí de Magisterio creía que me comía el mundo y me estoy chocando con los muros de la realidad. "Amigo Manuel, te queda muuuucho camino y no te preocupes, haz que esa ilusión por aprender nunca desaparezca en ti", eso es lo que pienso de todo esto.